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Propiedades de la hierba de San Juan

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HIPERICO

(Hipericum perforatum) Hipérico_desp-01-940x429

 

Llega junio y ya despuntan las flores de hipérico alrededor de nuestros prados. Os quiero hablar de esta tradicional planta y daros unas buenísimas recetas.

Conocido en todos los idiomas como “hierba de San Juan” por ser el solsticio de verano la época más indicada para su recolección, el hipérico constituye uno de los más grandes regalos que la naturaleza nos ha hecho. Fué probablemente por este motivo que los griegos le pusieron el nombre de hipereikon (hiper, o sea “superior”, y eikon “imagen”) que significa “por encima de todo lo imaginable”.

Cierto es, que sus innumerables virtudes confirman este apodo.

Del hipérico se cortan las sumidades floridas. Entre sus componentes destacan: el aceite esencial, los taninos, la hipericina, la rutina y las sustancias tánicas en abundancia.

Sus hojas, vistas en transparencia, presentan innumerables agujeritos minúsculos (de aquí el apellido perforatum), que sugirieron a los médicos renacentistas sus propiedades vulnerarias. Esta virtud, seguramente la más importante del hipérico, era ya muy bien conocida entre los griegos, que también la denominaban “hierba de los soldados”.

 

El hipérico consolida las heridas, cicatrizándolas cuando hay ulceraciones internas o externas y estimulando la circulación sanguínea local.

En las quemaduras el hipérico actúa como anestésico, reduciendo considerablemente el dolor y la inflamación, y regenera los tejidos dañados.

Las fricciones con aceite de hipérico se aconsejan también para calmar el dolor en casos de reumatismo, ciática y gota.

En uso interno, es digestivo y combate el ardor de estómago. El abad Sebastian Kneipp lo recomendaba para las enfermedades renales y para eliminar las enuresis nocturnas de los niños.

Sus hojas amarillas, recuerdan la relación con el hígado y, de hecho, se administra con éxito en las afecciones hepáticas y biliares.

Recientes estudios han demostrado que también posee una destacada virtud antidepresiva. En casos de depresión se tomará en forma de infusión o bien de tintura.

El aceite de hipérico es ingrediente fundamental de todo botiquín natural, es la mercromina a tener a mano siempre que se tengan niños pequeños; también se usa para curar las infecciones y heridas de los animales domésticos.

Recetas:

  • Infusión: 30 gr de sumidades floridas por litro de agua. 3 tazas al día, antes de las comidas.
  • Aceite: Macerar durante 40 días, en 1 litro de aceite de oliva, 100 gr de sumidades floridas recién recolectadas. Filtrar, exprimiendo bien la flores, y guardar.
  • Ratafía de hipérico: 20 gr de sumidades en 1 litro de orujo. Añadir 1 limón en rodajas y macerar durante 15 días. Filtrar y añadir 100 gr de azúcar. 1 copita después de comer digestivo).
  • Tintura: 20 gr de sumidades machacadas en 100 gr de orujo. Macerar durante 15 días. Tomar en gotas (15 gotas tres veces al día).

 

 

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